Programa para Europa

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Economía

Suscribimos el programa de Primavera Europea – DiEM25, el movimiento creado por Yanis Varoufakis, para un New Deal Europeo. Exigiremos el fin de las políticas de austeridad que están causando sufrimiento a la ciudadanía y fracturando a la Unión Europea. Promoveremos una mayor regulación de la banca, un aumento de las inversiones públicas y una mayor coordinación paneuropea para permitir la recuperación económica de Europa. Impulsaremos tres programas clave: un Programa Antipobreza, un Programa de Vivienda Social y un Programa de Trabajos Garantizados. Estos cambios no requieren la modificación de los Tratados de la UE y serían el primer paso hacia una necesaria democratización de la Unión.

Exigiremos transparencia en las negociaciones de los acuerdos para poner fin a la influencia de los lobbies. Las normas tienen que estar al servicio de los europeos y no al revés. Pediremos que se revisen los tratados.     Llamaremos a reforzar el papel de los sindicatos y movimientos sociales a mejorar su coordinación europea.

Política Exterior y de Defensa

La Unión Europea no debe mirar al resto del mundo por encima del hombro. Aspiramos a una UE democrática en la que la autoridad emane de los pueblos soberanos de Europa y no de una burocracia en Bruselas. Lucharemos por una UE que apueste por la  cooperación con el resto de naciones y por su desarrollo. De  igual a igual. Llevaremos nuestra solidaridad con los movimientos sociales y           gobiernos progresistas de América Latina, con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), con la causa palestina, al Parlamento Europeo. Porque para nosotros el internacionalismo y la fraternidad no son ni palabra vacía ni un eslogan.

La Unión Europea debe tener una política exterior y de defensa propia, no puede seguir siendo un apéndice de EEUU y la OTAN. Sumaremos nuestros esfuerzos a los de la izquierda europea para que la UE refuerce su papel como actor internacional en la prevención, mediación y resolución de conflictos. Por una política de paz y no de guerra, por una política de cooperación y no de confrontación. El mundo ha cambiado y la UE tiene que cambiar    con él. Hemos señalado las injerencias occidentales en América Latina y en otras partes del mundo y lo seguiremos haciendo. La legislación internacional ha de ser respetada. Bruselas debe mirar a Naciones Unidas, no a Washington. Con la democratización de la UE viene la de su servicio diplomático, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

Inmigración

España es un país de emigración e inmigración. Cientos de miles de personas llegaron a nuestro país buscando trabajo y una vida mejor. Los pocos derechos que han conseguido son ignorados por las autoridades. Nosotros seremos su voz en la Eurocámara. Lo nuestro no es retórica electoral: en nuestra lista hay compañeros        ecuatorianos, colombianos o argentinos. Luchadores infatigables por sus pueblos. Ayudaremos a su organización política a escala europea. Insistiremos por que se respeten sus derechos y pelearemos por que se amplíen. Denunciaremos el    racismo y la xenofobia. Lo haremos con el apoyo de la Revolución Ciudadana del presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Pediremos a la Eurocámara que conceda a los inmigrantes el derecho a voto para las elecciones europeas en base a su residencia, y no a su nacionalidad. Como han señalado las asociaciones de defensa de los derechos de los migrantes, la participación política es un derecho que tiene toda persona: es una incongruencia hablar de integración de las personas inmigrantes y, al mismo tiempo, negarles el derecho a la participación política a través del voto, que es un factor de integración.

Derechos sociales y trabajo

En Bruselas las grandes empresas tienen a miles de empleados trabajando en grupos de presión. Se calcula que el 70% de las reuniones de la Comisión Europea son con representantes de lobbies privados (EU-LobbyReport 2019). Hay que poner de inmediato coto a esta actividad que influye en las decisiones tomadas por los eurodiputados y la Comisión que afectan nuestras vidas cotidianas, como qué comemos o cómo viajamos. Exigiremos toda la transparencia posible en sus actividades y pediremos que las instituciones europeas estén abiertas a los representantes de los trabajadores y la sociedad civil: los sindicatos de clase y los movimientos sociales. Europa tienen que construirla sus ciudadanos, desde abajo y democráticamente. No pueden seguir aprobándose leyes que nos afectan a todos sin consultar antes a las organizaciones que representan a una mayoría social.

Debemos proteger nuestra industria frente a las deslocalizaciones, el dumping salarial y los cierres de plantas de producción para disponer de una economía diversificada que permita superar en Europa las divisiones entre Norte y Sur y Este y Oeste, que son el origen de las tensiones existentes en la Unión Europea.

Mujer

La jornada del 8M de 2018 lo cambió todo. La Unión Europea, sin embargo, sigue rezagada en esta cuestión. Haremos que se ponga al día apoyando las iniciativas legislativas en marcha que promueven la igualdad y el cierre de la brecha salarial. Velaremos por que no sean solamente declaraciones, sino que se cumplan con estos marcos y se amplíen para permitir una conciliación entre trabajo y vida familiar que sea merecedora de ese nombre y las mujeres puedan tener una libertad real efectiva a la hora de tomar decisiones, tanto en su vida personal como familiar, como laboral.

Libertad de expresión y política digital

La libertad de expresión está amenazada en Europa. Los periodistas y medios independientes no pueden informar libremente. Los ciudadanos no pueden recibir una información veraz. Apelando a la seguridad, la Unión Europea quiere restringir       estos derechos fundamentales cada vez más. También aumentar el control de las redes sociales. Bruselas facilita la concentración de medios en unas  pocas manos. Como en lo económico, la UE favorece a la oligarquía. Nos opondremos. Exigiremos la libertad del editor de WikiLeaks, Julian Assange, para que pueda volver a revelarnos la verdad sobre los gobiernos.

La mordaza ha de caer. Contribuiremos a ello desde el Parlamento Europeo. Pediremos que se refuercen las protecciones a los filtradores, que se aprueben leyes que establezcan un marco informativo que proteja a los periodistas el ejercicio de su profesión y garantice a los ciudadanos el derecho a recibir una información veraz. En consonancia, apoyaremos todas las iniciativas legislativas encaminadas a la protección de los usuarios de Internet frente a las intromisiones de estados y grandes empresas en su privacidad y el uso comercial de sus datos.

Servicios Públicos

Los recortes en sanidad matan. Y lo hacen selectivamente, afectando a la población que no puede permitirse acceder a la sanidad privada para suplir las carencias de la pública. Actuaremos para poner freno a los marcos europeos que permiten esta situación y lucharemos para que se revierta. La salud pública es un derecho.

Otro tanto ocurre con la educación y la investigación. El acceso a la enseñanza es un derecho duramente conquistado por los trabajadores. No puede estar en venta. Una democracia avanzada exige ciudadanos formados. Es por ese motivo que las elites europeas se esfuerzan tanto en destruir nuestra educación pública universal. Estaremos siempre con los defensores de una educación pública, gratuita y de calidad que haga hincapié en valores humanistas y democráticos.

Las protestas de los taxistas han sido un ejemplo para la población. Desde Bruselas, apoyaremos los esfuerzos por crear un anti-lobby contra las empresas como Uber o Cabify que ponen en riesgo el sustento de cientos de miles de trabajadores del sector público del transporte. Apoyaremos los esfuerzos por revertir la desastrosa liberalización de este sector y una regulación que favorezca a los ciudadanos. Defenderemos la aprobación de un marco europeo para un transporte público asequible y de calidad.

Cultura

La cultura no ha de ser una distinción de clase, sino un bien universal. Abogamos por la promoción de marcos legales europeos que protejan y apoyen debidamente la creación cultural y garanticen su libre desarrollo, sobre todo frente al poder arrollador de las industrias culturales estadounidenses. También respaldamos todas las iniciativas destinadas a la protección del folklore y las tradiciones culturales de los pueblos de Europa, incluyendo las de las comunidades inmigrantes. Los trabajadores y trabajadoras europeos deben gozar de un amplio acceso a una cultura diversa y de calidad. Los ciudadanos formados son la base de toda democracia que se precie de ese nombre. 

Agricultura y pesca

La agricultura es la gran olvidada de muchos programas políticos. La Política Agrícola Común (PAC) y la Política Pesquera Común son dos elementos esenciales de la Unión Europea. Pero son imperfectos. Respaldaremos todas las iniciativas encaminadas a reformar estos marcos en una dirección progresista, que beneficien a nuestros campesinos y sus cooperativas agrícolas, y no a las grandes empresas del sector ni a las familias poseedoras de grandes superficies agrícolas. Nuestros campos no pueden quedar atrás ni pueden abandonarse, como ocurre actualmente, por desgracia.

Reclamaremos asimismo instrumentos para que la producción subvencionada no perjudique a los mercados de las economías en desarrollo a través de la exportación, como ocurre actualmente con África. Lo mismo es aplicable a los tratados de pesca comunitarios. Pediremos que se suspendan todos los tratados bilaterales con Marruecos que afectan a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) hasta que se respeten las reclamaciones del pueblo saharaui.

Apoyaremos todas las propuestas en favor de la soberanía alimentaria y de una producción que cumpla con los más estrictos controles de protección medioambiental y para el consumidor.

#ConLaRevolucionCiudadana #HopeIsBack

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